Vendran días
Vendrán días en que el peso
que hoy te abruma se hará liviano.
Vendrán días en que ese peso
ya no será carga sino bagaje.
Vendrán días, han de venir.
Porque un alma que alberga
sentimientos viles no brilla
y un alma sin brillo es un tiempo
marchito para quien lo soporta.
Déjame que escuche esa guitarra
que me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios
creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en negra noche
que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.
Llega el tiempo que en tu campo amado
plantarás pensamientos.
Junto al pozo de tu huerta
enjambres de madreselva.
Y esa calma, esa calma te ha de ayudar.
Porque un alma que mora
en la sala de los pasos perdidos
es la furia vencida,
cáscara vacía de un dolor exacto.
Déjame beber de ti en los labios
de mujer extraña,
que hoy necesito el calor de unos brazos
que apaguen mi vana esperanza.
Déjame desnudo de recuerdos.
No los necesito.
Que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.
Dame un lenguaje sin palabras
para abrigarme que tengo frio.
Dame besos y caricias
olorosas y descalzas.
Dame un mundo sin palabras
que yo respire porque me ahogo.
Dame besos y caricias
sinceras o mercenarias.
Déjame que escuche esa guitarra
que hoy me falta el aire,
que hoy necesito besar otros labios
creyendo que beso tus labios.
Déjame perdido en la noche
que hoy el dolor duele,
que hoy necesito buscarte sin miedos,
en otros rostros buscarte.
Déjame que escuche esa guitarra
que hoy me falta el aire.