Saldremos a la lluvia
2008
Grabado entre febrero 2007 y abril 2008 en Mohlos Studio, Creta
y Music Lan, Girona
© 2008 Galea Producciones, S.L.
(P) + © 2008 Sony Bmg Music Entertainment España S.L.
Es una producción artística y ejecutiva de Perro Records
Grabado entre febrero 2007 y abril 2008 en Mohlos Studio, Creta
y Music Lan, Girona
© 2008 Galea Producciones, S.L.
(P) + © 2008 Sony Bmg Music Entertainment España S.L.
Es una producción artística y ejecutiva de Perro Records
Temas incluidos
- 01. Saldremos a la lluvia
- 02. No estés triste
- 03. Morder el polvo
- 04. Provincia de Río Negro
- 05. Me he sentado a esperar
- 06. Sabras que andar es un sencillo vaivén
- 07. Tu pequeña tienda
- 08. Los cítricos amantes
- 09. Contigo me quedaría
- 10. En el batir de los mares
- 11. A lo lejos del río
- 12. Cierro la noche
- 13. Sueño nº 28. No recalificable. No urbanizable. Sin publicidad.
- 14. Sabrás que andar es un sencillo vaivén (primera versión)
- 15. Videoclip. No estés triste (primera versión)
Letras y créditos
Letra y Música: Manolo García
John Giblin - Bajo
Stelios Petrakis - Lira, Kopuz y sasa
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Eric de Wit - Guitarra eléctrica
Manolo García - Voz, batería, guitarra acústica y guitarra eléctrica animal
John Giblin - Bajo
Stelios Petrakis - Lira, Kopuz y sasa
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Eric de Wit - Guitarra eléctrica
Manolo García - Voz, batería, guitarra acústica y guitarra eléctrica animal
Y si llueve saldremos a la lluvia a lavar las vidas que van acumulando mugre de palo de gallinero. Tanta mentira, tanto fingir, tanto desastre... Desnudos sobre el mascarón de proa lamiendo con la punta de la lengua el tinte que desprende la máscara. Si arrecia el viento norte abajo telas, calzarse botas y esgrimir las hachas. Sobre la superficie caminamos; que sobre la superficie nos salvamos. No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores. Tenemos velas. No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores. Tenemos velas. Bajo nosotros, los huesos y las piedras que son los sedimentos de nuestra incierta gloria. Y si llueve saldremos a la lluvia a vaciar el semillero de sonrisas y esperar cosecha. En la silla de parar las prisas. Tanto correr, tanto asentir, tanto quemarse... El viento te traerá nuevos encuentros, amores nuevos y una vida dulce, más plena cuanto menos soberbia. Si arrecia el viento norte abajo velas. Calzarse botas y enarbolar hachas. Sobre la superficie nos salvamos desde lo más profundo; respirando. No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores. Tenemos velas. Bajo nosotros, los huesos y las piedras que son los sedimentos de nuestra incierta gloria. Bajo nosotros, tejidos los momentos que manan de la calma. Lo único que cuenta. No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores. Tenemos velas. No sólo pueden ellos. Y mejor si no hay motores. Tenemos velas. Bajo nosotros, las huellas y las piedras serán el rudimento de nuestra incierta gloria. Bajo nosotros, tejidos los momentos que manan de la calma. Lo único que cuenta.
Letra y Música: Manolo García
Antonio Fidel - Bajo
Juan Carlos García - Batería
Stelios Petrakis - Lira y Kopuz
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Nacho Lesko - Teclados
Eric de Wit - Guitarra Eléctrica
Manolo García - Voz, percusión menor y guitarra eléctrica intro
Antonio Fidel - Bajo
Juan Carlos García - Batería
Stelios Petrakis - Lira y Kopuz
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Nacho Lesko - Teclados
Eric de Wit - Guitarra Eléctrica
Manolo García - Voz, percusión menor y guitarra eléctrica intro
Prueba a ser una nube, a flotar, alcotán sobre praderas. Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos, a sentirte arcilla y caña de ribera. Laurel en gota que espejea Y errar cometa vegetal sin hilos Prueba a surcar ríos aunque el agua solo llegue a tus rodillas o te cubra y esté fría. Verás que hay más que la corona de espinas bajo la que te resguardas, Verás que hay más, verás que el mundo gira más. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste. Antes que la tristeza ser suela de zapato. Humildad y camino o letra de abecedario, Ser látigo y restallar a la modorra los sentimientos, ladera para que resbalen las penas. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste. Prueba a ser arlequín, regalar inasible tu entereza. Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos, sentir que reverdeces, que creces en la entrega. Tropel, caudal de mieles turbias, barquito liberado a la corriente. Prueba a surcar ríos aunque sean ramblas de cantos si consigues alejarte de ti misma. Verás que hay más Que esos rosarios de lamentos bajo los que te marchitas, Verás que hay más, verás que el mundo gira más. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste.
Letra y Música: Manolo García
Charly Sardá - Batería
John Giblin - Bajo
Jordi Bonell -Guitarra eléctrica y acústica
Juan Carlos García - Percusión y coros
Nacho Lesko - Teclados
Manolo García - Voz, teclados y guitarra puntual
Charly Sardá - Batería
John Giblin - Bajo
Jordi Bonell -Guitarra eléctrica y acústica
Juan Carlos García - Percusión y coros
Nacho Lesko - Teclados
Manolo García - Voz, teclados y guitarra puntual
Ya el verano abandona sus hojas y el fino cordón por donde baja mi pálpito de hiedra, haciendo filigranas dibuja fortalezas de frontera. No pasarán, no han de pasar la grisura ni el vacío inmensurable que sucede al aviso de unos ojos diciendo adiós. Adiós ahora sí, esta vez sí, para siempre, adiós. Y el valor consistiría en hacer astillas el endeble andamiaje de errores cometidos y admitir que simplemente hemos vivido. Eso sí, bajo el peso de nuestra propia ley de gravedad. Arriba, siempre arriba, sin pensar en la caída. A nadie le gusta morder el polvo. A nadie le gusta besar el polvo. Y es que a nadie le gusta. A nadie le gusta. A nadie. A nadie. A nadie. A nadie. Ya el verano sombrea sus hojas. Y el fino pesar donde se rasga mi pálpito de ausencias, haciendo filigranas compone y remendando regenera. No pasará, no ha de pasar que un azar disfrazado arme barreras. No quiero otros ojos que me miren diciendo adiós. Adiós ahora sí, esta vez sí, para siempre, adiós. Sólo candorosa esperanza de un austero viajar, un recomponer los pedazos, un digno renquear. Ahora prueba a no juzgar y a perder el miedo a las derrotas, porque el mar, los océanos, igual que acunan pueden engullir. Y aún así, todos buscamos luminoso amanecer, propicio viento. Adentro, mar adentro mientras quede un solo remo. A nadie le gusta besar el polvo. A nadie le gusta morder el polvo. A nadie le gusta. A nadie le gusta besar el polvo. A nadie le gusta morder el polvo. A nadie le gusta. A nadie. Y es que a nadie le gusta.
Letra y Música: Manolo García
Juan Carlos García - Batería
Iñigo Goldaracena - Bajo
Ricardo Marín - Guitarra eléctrica y acústica
Monolo García - Voz y teclados
Juan Carlos García - Batería
Iñigo Goldaracena - Bajo
Ricardo Marín - Guitarra eléctrica y acústica
Monolo García - Voz y teclados
He visto la provincia de Río Negro reflejada en tu mirada de áreas lacustres. He visto el vuelo de la sombra blanca, cadena que amarra al viajero que no quiere regresar. Pastor patagónico que fue tu abuelo vasco. He tocado tu pelo de pastizales, he tomado tus manos de un cobrizo coirón. Colgado de vellones de lana y ovejas, pámpanos temblones sobre campos dorados, en la tarde ventosa y suave de tu tierra. Como espuma en las crestas de unas olas terreras rielando en tu mar de hierba pampera. ¡Uh! Ya voy. ¡Uh! Aquí estoy. Tras el regreso me veo aterido de nostalgia en esta imposible carretera. Bajo el humo privado de las mil chimeneas del gran polígono que anuncia la ciudad. A velocidad infernal nos desplazamos sobre máquinas con ruedas, y no me acostumbro, para confluir como plaga de langostas a los mismos lugares, a las mismas horas. Así que voy sintiendo que aquí malgasto la vida que ya sólo quiero tener entre mis manos las tuyas de aquel cobrizo coirón. ¡Uh! Ya voy. ¡Uh! Aquí estoy. ¡Uh! Ya voy. ¡Uh! Aquí estoy. Colgado de vellones de lana y ovejas, blanquecinos temblores, sobre campos dorados en la tarde ventosa y suave de la tierra. Como espuma en las crestas de unas olas eternas rielando en un mar de hierba pampera. ¡Uh! Ya voy. ¡Uh! Aquí estoy. ¡Uh! Ya voy. ¡Uh! Aquí estoy.
Letra y Música: Manolo García
John Giblin - Bajo
Stelios Petrakis - Lira y Kopuz
Achilleas Persidis - Laúd de Creta
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Eric de Wit - Guitarra eléctrica
Nacho Lesko - Harmonio
Juan Carlos García - Percusiones menores
Manolo García - Batería, percusiones menores, guitarra eléctrica mínima y voz
John Giblin - Bajo
Stelios Petrakis - Lira y Kopuz
Achilleas Persidis - Laúd de Creta
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Eric de Wit - Guitarra eléctrica
Nacho Lesko - Harmonio
Juan Carlos García - Percusiones menores
Manolo García - Batería, percusiones menores, guitarra eléctrica mínima y voz
Me he sentado a esperar a ver brotar el sol que nazca de tu pecho y he sabido que no eres diosa o diablo; sólo una mujer de carne y hueso. Ni tan sólo un ángel caído. Eso sí, la más bella del Edén. Al menos para mí, sola en tu paraíso. Ni tan sólo un ángel caído. Qué más puedo anhelar que ver nacer el día desde los acantilados. Qué más puedo anhelar si el tiempo es un pájaro de alas cortas que vuela alto y fuerte. Qué más puedo saber cuando los glaciares desaparecen. Me he sentado a esperar, que somos desde hoy lágrima negra en el mercurio. Salina desecada en cántara de agua, bulería gitana en el Danubio. Sólo adanes caídos, descamados títeres dolidos. Al menos para mí, solo en mi paraíso. Ni tan sólo ángeles caídos. Qué más puedo anhelar. Si quiero, ando descalzo sobre mi propia conciencia. Qué más puedo anhelar, si la palabra, porfía humana, es puente de mil ojos sobre aguas subterráneas. Qué más puedo saber. Cuando no hay sembrados las escarchas no dañan.
Letra y Música: Manolo García
Antonio Fidel - Bajo
Charly Sardá - Batería
Nacho Lesko - Teclados
Stelios Petrakis - Lira
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Manolo García - Voz
Antonio Fidel - Bajo
Charly Sardá - Batería
Nacho Lesko - Teclados
Stelios Petrakis - Lira
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Manolo García - Voz
Nacer, vivir, los rostros anhelantes, los gestos ávidos de vida. Lo veo en las calles, en el tiempo detenido. Vivir, crecer expuestos al amor. Expuestos al llanto, a la nostalgia, a la risa y al dolor. Dispuestos para cada instante que amamos la vida. Vivir para amar, un soplo de brisa. La vida. Cualquier forma de vida. En la lucha desigual en un mundo que naufragará si no defendemos cualquier forma de vida natural. Si no me inquieta un mundo asfaltado, sin vida. Sabré que andar, sentir, es un sencillo vaivén. Y a ratos, alejarme de mí hará más liviano el peso de mis alforjas. Sabrás que despertar a ese sencillo vaivén tan sólo es respirar y dejarse llevar. En los ánades migrando, en un manzano o en la grandiosidad de un iceberg. Nacer, vivir. Destello, extravío. La vida, el tirón de la vida. Lo veo en la gente, en el tiempo presente. Celeste cuerpo, amor de fogón. Expuestos al quebranto, a la perfidia, al goce y al perdón. Dispuestos para cada instante de hambre de vida. Sabré que andar, sentir, es ir más lento, parar. Y a ratos desprenderse, que al fin pureza del aire colma el pecho y las ansias. Sabré que despertar a ese sencillo vaivén es lento; es arribar a serenos confines en papeleo de mariposas, hacia un fiordo o en el cobalto azul del huracán.
Letra y Música: Manolo García
Nacho Lesko - Teclados, programación ritmo y bajo teclado
Stelios Petrakis - Lira
Achilleas Persidis - Laúd de Creta
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Eric de Wit - Guitarra eléctrica
Manolo García - Voz, batería, teclados y percusión menores
Nacho Lesko - Teclados, programación ritmo y bajo teclado
Stelios Petrakis - Lira
Achilleas Persidis - Laúd de Creta
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Eric de Wit - Guitarra eléctrica
Manolo García - Voz, batería, teclados y percusión menores
Hay sobre las puertas agrietadas cruces de pita seca. Y en aleros desconchados cuelgan mazorcas regadas de alberca. Y yo me siento ante la mesa vieja frente al paisaje a contemplar; a regentar tu tienda y fluir con la tarde. Hay sobre las puertas que han vivido otras manos, otros roces, otras dichas, y en sus despintadas vetas, dignidad de rincón tivio, de cueva, de taberna. Es tu figón, tu pequeña tienda. Y yo me siento ante la mesa vieja frente al paisaje a contemplar, a regentar la tienda y fluir con la tarde. Y yo me siento ante la mesa vieja frente al paisaje a contemplar el valle, a regentar la tienda y pasar la tarde.
Letra y Música: Manolo García
Juan Carlos García - Batería y percusión
Iñigo Goldaracena - Bajo
Ricardo Marín - Guitarra eléctrica y acústica
Alvaro Gandul - Armónica y teclados
Manolo García - Voz y teclados
Juan Carlos García - Batería y percusión
Iñigo Goldaracena - Bajo
Ricardo Marín - Guitarra eléctrica y acústica
Alvaro Gandul - Armónica y teclados
Manolo García - Voz y teclados
Tuve un amor... ya tendré otros pero hoy el marjal cubre mis horas, que no es propio de varón el llanto roto; tan grande es el mundo con sus cuatro puntas. Tan lleno de posibles y de retos, tan lleno de rincones que husmear y con tantas mujeres lindas, tan llenas de rincones y secretos. Tuve un amor o eso creía. Camino solo desde que clarea el día; qué vastedades nuevas se abrirán a esta lenta carreta. Armada de remiendos y de restos, de nómada mi vida ha de ser una lenta carreta. Derribar error a error nuestro logro me costó ímprobo esfuerzo y tiempo y toda la tontería que fui capaz de reunir, que no fue poca. Necio yo, creía que naranja enamorada es media esfera de otra esfera a medias. Y aunque tarde, descubrí que el arte existe y que consiste en que los cítricos amantes se desplacen más a o menos a un tiempo. Hoy sé que los binomios son cambiantes. Unidades, dos. Complejas y mutantes. Y el mundo aunque no me ames, no para de ofrecerse tan lleno de sorpresas. Tan lleno de posibles y de retos, tan lleno de rincones que husmear y con tantas mujeres lindas. Tan llenas de rincones y secretos. Tuve un amor o eso creía y hoy camino solo desde que clarea el día ante vastedades nuevas que se abren a esta lenta carreta. Armada de remiendos y de restos, tentada de caminos carreteros.
Letra y Música: Manolo García
Juan Carlos García - Percusión
Iñigo Goldaracena - Bajo
Pedro Javier González - G. española y mandola
Eric de Wit - Guitarra eléctrica y mandola
Manolo García - Voz y percusión menor
Juan Carlos García - Percusión
Iñigo Goldaracena - Bajo
Pedro Javier González - G. española y mandola
Eric de Wit - Guitarra eléctrica y mandola
Manolo García - Voz y percusión menor
Calmas mi soledad con tus palabras. Calmas mi soledad con poesía. Calmas ese dolor sobrero con quiebro mágico, indeleble entrega. Con juego de regocijos, que alientan a este amador austero. Llenas los días de rima y verso con tu presencia de manos tiernas. Llenas los días con tu prestancia que algo me enmienda y nunca me daña. Contigo me quedaría. Contigo me quedaría. Contigo, contigo mulata serena. Contigo. Me quedaría contigo porque eres del paisaje, la granítica roca desnuda. Me quedaría contigo porque eres el remanso, la crecida, un espíritu-veleta a cuatro vientos. En la soledad del mundo de las máquinas nave que cerró contacto alejándose hacia galaxia ignota. Calmas mi soledad con tus palabras. Calmas mi soledad con poesía. Calmas este dolor rastrero y es tu guiño de afecto, el necesario. Es racimo de malvasía que embriaga cuando te veo. Llenas los días de salto y mata tendida en breves orillas blancas. Con tu prestancia llenas los días como aguacero que adorna charca de flores raras. Contigo me quedaría. Contigo me quedaría. Contigo, contigo mulata serena. Contigo. Me quedaría contigo tú que eres del paisaje, la granítica roca desnuda. Me quedaría contigo porque eres el remanso, la crecida, un espíritu-veleta a cuatro vientos. En la soledad de un mundo tecnológico nave que cerró contacto rumbo a desconocida galaxia. Mujer erguida eres, dispuesta aún al borde de agujero de luz y de sombra. Me quedaría contigo porque eres el paisaje, la granítica roca desnuda. Porque eres el remanso, la crecida, un espíritu-veleta a cuatro vientos. En la soledad del mundo de las máquinas nave que cerró contacto alejándose hacia galaxia ignota.
Letra y Música: Manolo García
Didac Fernández - Batería
Jules Bikoko - Bajo
Joan Pau Comellás - Armónica
Ricardo Marín - G. eléctrica y acústica
Juan Carlos García - Percusión
Nacho Lesko - Piano final y cencerro
Manolo García - Voz, batería intro y guitarra Señorita Pepis
Didac Fernández - Batería
Jules Bikoko - Bajo
Joan Pau Comellás - Armónica
Ricardo Marín - G. eléctrica y acústica
Juan Carlos García - Percusión
Nacho Lesko - Piano final y cencerro
Manolo García - Voz, batería intro y guitarra Señorita Pepis
De mis dedos dormidos a tu olvido plateado de hojas, con manos de tacto griego en murmullo de besos ciegos. Y quiere un dios que invento que pretenda que vuelves, en cada nuevo encuentro con la vida. Que avanza. Y así es que tú existes en la parafernalia de los días. Y así es que tú existes. En el batir de los mares. Sobre espumadas rocas. En el chasquear de lenguas que paladean vinos y tientan bocas. En el bramido de mares. Sobre espumadas rocas. En el deslenguar de lenguas que paladean besos y encajan bocas. De mis manos héridas, a ti, chiquilla pan de acero espolvoreado, chispa de vida rara que prendes mi antiguo anhelo. Me muestro a mi dios más nuevo perseverante y ajeno en cada nuevo encuentro con la vida. Que no espera. Y así es que tú existes en la incertidumbre de algunos días. Y así es que tú existes. Y así. En el bramido de mares. Sobre espumadas rocas. En el chasquear de lenguas que paladean vinos y tientan bocas. En el batir de los mares sobre espumadas rocas que de ti me cuentan: déjala así, feliz viajera liberada. Reflejo en su espejo de océanos sin puerto al que adeudar y sin enseña sobre soleadas rocas. Y así te dejo. Tierna de amores, rientes ojos. A un horizonte en llamas de fuegos fatuos en mundos rotos que ni tú sabes porque en ti prenden. Así te sueño de aguamarina envuelta, de entrechocar de piedras. Así te sueño. De aquel chasquido eléctrico de tus maneras. Así me dejas. Así te sueño. Así me sientes. Así te encuentro.
Letra y Música: Manolo García
Javier Martín - Bajo
Sergio Ramos - Batería
Pedro Javier González - G. española y palmas
Xavi Turull - Percursión
Juan Carlos García - Percusión, caja y palmas
Manolo García - Voz, teclado y palmas
Javier Martín - Bajo
Sergio Ramos - Batería
Pedro Javier González - G. española y palmas
Xavi Turull - Percursión
Juan Carlos García - Percusión, caja y palmas
Manolo García - Voz, teclado y palmas
Son ciertos los días que amanecen brumosos, añil, turquesa y de oro al despertar. Bajo un cielo donde bostezan las últimas estrellas. Son ciertos los días que amanecen radiantes de nubes mensajeras que te invitan a viajar, te invitan a soñar. A veces los días te invitan a viajar guiado por la luz de la mañana. Sentado ante tu puerta con un libro entre las manos que te impulsa, te lleva y te devuelve; que te aleja, conduce y libera. A lo lejos del río es una cinta, preciosa cinta de mercería. Agosto y este río que me acerca a un año más por un camino bordeado de huertas. A lo lejos el río, preciosa cinta, que custodia sus olmos de plata en hebras. A lo lejos del río empieza su verano, donde nos bañamos entre cañares junto a las albercas del pequeño delta. No vuelven los días que amanecen brumosos, añil, pintados de aurora boreal. Se cuela el verano por las callejuelas, guijarros y maleza, luminoso despertar, bajo un cielo donde se recorta la cigüeña negra. A lo lejos del río es una cinta, preciosa cinta de mercería. Agosto y este río que me acerca a un año más por un camino bordeado de huertas. A lo lejos el río preciosa cinta que custodian sus olmos de plata en hebras. A lo lejos del río empieza su verano donde nos bañamos entre cañares junto a las albercas del pequeño delta. En el aire el griterío de chiquillos en la pequeña escuela. Ya croan los idus junto a la ciénaga. El baño desnudos contemplando ranas en su espejo del cielo. El manso fluir del río dando de beber alegre a los arrozales, paleta de luz del pintor impresionista que quise ser y seré. Ciertos los días que con el verano acaban y luego renacen en humo azulado dormido panal.
Letra y Música: Manolo García
Charly Sardá - Batería
John Giblin - Bajo
Jordi Bonell - G. eléctrica y española
Juan Carlos García - Percusión
Manolo García - Voz y teclados
Charly Sardá - Batería
John Giblin - Bajo
Jordi Bonell - G. eléctrica y española
Juan Carlos García - Percusión
Manolo García - Voz y teclados
Hay un cielo más allá mucho, mucho más allá de cualquiera de nuestros firmamentos. A millones, trillones de años luz de la galaxia eficaz de nuestra mente. Yo aquí sobrevolando mares de dudas en busca de mística-incógnita serena. Siendo emisor, receptor sin descanso. Ojalá pudiésemos fluir como cadenas de eslabones de lógica. Hay un cielo más acá mucho, mucho más acá que el de esos mundos que estamos destruyendo. Y no hay ninguna justificación. No me sirve más razón que esa que no estamos teniendo. Cierro la noche, polifonía discreta del frotar de sierra de los insectos. Cierro la noche, cierro. Cierro la noche, me arropo bajo constelaciones y miríadas de sueños. Lacrado a los colores. Iridiscente. Resplandores de una calma duradera en un sueño de planeta pequeño. Cierro la noche. Cierro la noche. Hay un cielo más allá mucho, mucho más allá de la galaxia parcial de nuestra mente. Y observar huellas marcadas en el barro del deshielo o seguir con la mirada caravanas de camelias es tanta locura junta o menor que la voracidad y la desmesura del mundo. Y ahora vuelvo a la tarde asturiana que declina a escanciar lo que queda de un paisaje sin vaques. La plenitud de los sentidos, la alegría lejos de las grandes urbes del imperio. Hay un cielo más acá. Mucho, mucho más acá sin todos los errores que estamos cometiendo. Habría un cielo más azul, mucho, mucho más azul que esta locura de los últimos tiempos. Cierro la noche polifonía que alegra a esas horas altas en que el mundo se para. Cierro la noche, cierro. Cierro la noche que desde el sueño todo es sencillo si hay serenatas de violines y bandurrias bajo ventanas entreabiertas. Entre sueños, serenatas de guitarras que anuncian que empieza la fiesta. Abro la noche. Abro la noche.
Letra y Música: Manolo García
Stelios Petrakis - Sasa
Stelios Petrakis - Sasa
Instrumental
Letra y Música: Manolo García
John Giblin - Bajo
Nacho Lesko - Teclados
Stelios Petrakis - Lira, kopuz
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Manolo García - Voz
John Giblin - Bajo
Nacho Lesko - Teclados
Stelios Petrakis - Lira, kopuz
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Manolo García - Voz
Nacer, vivir, los rostros anhelantes, los gestos ávidos de vida. Lo veo en las calles, en el tiempo detenido. Vivir, crecer expuestos al amor. Expuestos al llanto, a la nostalgia, a la risa y al dolor. Dispuestos para cada instante que amamos la vida. Vivir para amar, un soplo de brisa. La vida. Cualquier forma de vida. En la lucha desigual en un mundo que naufragará si no defendemos cualquier forma de vida natural. Si no me inquieta un mundo asfaltado, sin vida. Sabré que andar, sentir, es un sencillo vaivén. Y a ratos, alejarme de mí hará más liviano el peso de mis alforjas. Sabrás que despertar a ese sencillo vaivén tan sólo es respirar y dejarse llevar. En los ánades migrando, en un manzano o en la grandiosidad de un iceberg. Nacer, vivir. Destello, extravío. La vida, el tirón de la vida. Lo veo en la gente, en el tiempo presente. Celeste cuerpo, amor de fogón. Expuestos al quebranto, a la perfidia, al goce y al perdón. Dispuestos para cada instante de hambre de vida. Sabré que andar, sentir, es ir más lento, parar. Y a ratos desprenderse, que al fin pureza del aire colma el pecho y las ansias. Sabré que despertar a ese sencillo vaivén es lento; es arribar a serenos confines en papeleo de mariposas, hacia un fiordo o en el cobalto azul del huracán.
Letra y Música: Manolo García
John Giblin - Bajo
Stelios Petrakis - Lira
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Nacho Lesko - Teclados
Eric de Wit - Guitarra Eléctrica
Manolo García - Voz, percusión menor y guitarra eléctrica intro
Videoclip realizado por Joan Riedweg
John Giblin - Bajo
Stelios Petrakis - Lira
Achilleas Persidis - Laúd de Creta y luteguitar
Panagiotis (Tsico) Katsikiotis - Percusión
Nacho Lesko - Teclados
Eric de Wit - Guitarra Eléctrica
Manolo García - Voz, percusión menor y guitarra eléctrica intro
Videoclip realizado por Joan Riedweg
Prueba a ser una nube, a flotar, alcotán sobre praderas. Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos, a sentirte arcilla y caña de ribera. Laurel en gota que espejea Y errar cometa vegetal sin hilos Prueba a surcar ríos aunque el agua solo llegue a tus rodillas o te cubra y esté fría. Verás que hay más que la corona de espinas bajo la que te resguardas, Verás que hay más, verás que el mundo gira más. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste. Antes que la tristeza ser suela de zapato. Humildad y camino o letra de abecedario, Ser látigo y restallar a la modorra los sentimientos, ladera para que resbalen las penas. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste. Prueba a ser arlequín, regalar inasible tu entereza. Prueba a surcar ríos, a luchar por ellos, sentir que reverdeces, que creces en la entrega. Tropel, caudal de mieles turbias, barquito liberado a la corriente. Prueba a surcar ríos aunque sean ramblas de cantos si consigues alejarte de ti misma. Verás que hay más Que esos rosarios de lamentos bajo los que te marchitas, Verás que hay más, verás que el mundo gira más. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste. Por eso no estés triste, amor. Por eso no estés triste. Por eso no estés triste amor, no estés triste.
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