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   m a n o l o
01. Dulces sueños
· Letra: Q. Portet     Música: Q. Portet - M. García
Manolo García: Voz / caja.
Quimi Portet: Guitarra acústica / guit. eléctrica.
José Luis Pérez: Guit. eléctrica / bandurria.
Antonio Fidel: Bajo.
Jordi «Apache» Vila: Batería.
José Luis Herrera: Violines.


02. A cualquiera puede sucederle
· Letra y Música: Q. Portet - M. García
M. García: Voz / Organo / Batería.
Q.Portet: Guit. acústica / Bajo / Percusión.


03. El monte de las águilas
· Letra: M. García     Música: Q. Portet - M. García
M. García: Voz / Percusión.
Q.Portet: Guit. eléctrica / Sintetizador.
José Luis Pérez: Guit. eléctrica.
Juan Manuel Cañizares: Guit. españa.


04. El loco de la calle
· Letra: M. García 
Música: Q. Portet - J. L. Pérez - M. García
M. García: Voz / Percusión.
Q.Portet: Guit. eléctrica / Bajo.
José Luis Pérez: Guit. eléctrica.
J.M. Cañizares: Guit. españa.


05. Cuando la pobreza entra por la puerta...
· Letra y Música: M. García - Q. Portet
M. García: Voz / Percusión.
Q. Portet: Guit. acústica / Sintetizadores.
Jordi «A» Vila: Batería y percusiones.


06. Querida Milagros
· Letra y Música: Q. Portet
M. García: Voz / Caja / Sintetizador.
Q.Portet: Guit. acústica / Bajo.
José Luis Pérez: Guit. eléctrica.
J.M. Cañizares: Guit. españa.
J. «A» Vila: Batería.


07. ¿Hay alguien ahí?
· Letra: M. García
Música: Q. Portet - J. L. Pérez - M. García
M. García: Voz.
Q.Portet: Guit. eléctrica / Acordeón.
A. Fidel: Bajo.
J. «A» Vila: Batería.
Daniel García: Risas frenéticas.
Aleix Creus: Piano.


08. Otra vez en casa
· Letra: M. García     Música: Q. Portet - M. García
M. García: Voz / Percusiones.
Q.Portet: Guit. eléctrica / Guit. acústica.
J. L. Pérez: Guit. eléctrica.
A. Fidel: Bajo.


09. No hay dinero para los chicos
· Letra: M. García
Música: J. L. Pérez - Pepe López - M. García
M. García: Voz / Percusiones.
Q.Portet: Guit. eléctrica / Guit. acústica / Bajo.
J. L. Pérez: Guit. eléctrica / Sintetizador.
J. M. Cañizares: Guit. española.
Quim Soler: Vibráfono.
A. Creus: Piano.


10. Son cuatro días
· Letra: Q. Portet     Música: Q. Portet - M. García
M. García: Voz / Percusión.
Q.Portet: Guit. eléctrica.
J. L. Pérez: Guit. eléctrica.
A. Fidel: Bajo.
J. L. Herrera <Junior>: Organo.
A. Creus: Piano.


Dulces sueños
Nada limpio a que jugar,
ni objetivos que cumplir;
tus ilusiones morirán...
días grises hasta el fin
y en tus ojos una luz se apaga.
Ojos tristes al mirar los mapas.
Ningún sitio a dónde ir,
ninguno al que regresar.
Nada que te haga reír,
nada que te haga llorar.
El amor de las viejas novelas
murmura un deseo a las estrellas.
Coge mi mano y duerme junto a mí;
si no te importa, me quedaré aquí
hasta el fin.
Sin mirarnos, sin hablar,
veremos el sol salir;
dulces drogas nos dirán
que hay un mar cerca de aquí.
Y en tus ojos otra vez la vida
tiembla en una vela consumida.
Y en el silencio te oigo palpitar;
siempre hay un alba a la que despertar.
Coge mi mano...
si no te importa me quedaré aquí.
Dulces sueños.
Escondidos de la noche
y de los horrores negros.


A cualquiera puede sucederle
Como las alondras por la mañanita
salgo de las sombras para ver tu carita
carita de lápiz risa de grillito
vámonos para Cádiz a comer pescadito
si por el camino hace mucho frío
será que San Pedro se habrá confundido
se habrá confundido que eso no es muy normal
que yo mucho te haya querido
y que te quiere aún igual.
Como las alondras por la mañanita
salgo de las sombras para ver tu carita.
Carita de lápiz risa de grillito,
Vámono pa Cái a comé pehcaito.
Si por el camino hace mucho frío,
será que San Pedro sabrá confundío.
Sabrá confundío queso noé mu normá;
que yo mucho taya querío
y que te quiere aún iguá.


El monte de las águilas
El camino hacia el río
aún está casi igual;
las cuevas de los montes,
la casa y el pinar.
Regresé para siempre,
quién me lo iba a decir;
sueños que rajan el alma,
un día por fin me decidí.
He vuelto aquí;
lo vi todo tan absurdo...
La tempestad me trajo hasta aquí,
nido de águilas...
Tras el temporal ya no es como allí,
la tierra mojada huele bien.
La tempestad me trajo hasta aquí,
nido de águilas...
La tempestad me trajo hasta aquí,
nieva en las montañas y hace sol.
Sopla una brisa fresca,
ya dejó de llover.
El silencio no me abruma,
la tormenta no impide dormir.
Árboles bajo el cielo,
libertad de los ríos;
Los tesoros de los bosques,
las ardillas en los pinos.
Y me interné
en el Monte de las Águilas...


El loco de la calle
Pierdo mis defensas
en los recodos de la angustia.
Busco una mirada cada momento,
en todas partes. Mi vida no es de nadie
ni yo le pido a nadie nunca
que haga algo que yo mismo
jamás haría sin dudarlo.
Y sólo sé que no puedo estar;
si tú te vas, mi casa voy a quemar.
Mi chica está tan sola
que busca el centro de la calle.
Su puerta y su mirada
siempre abiertas de par en par.
Y sola, sé que no puede estar;
y ahora, sé que se perderá.
Y al final, sólo envidia y ambición;
y ya sé que aunque busque
nunca encontraré.
Paso al loco de la calle.
Paso al ansia de vivir.
Mi cuarto es tan pequeño
que nunca encuentro las esquinas.
Desde que tú te has ido
se ríe de mí la soledad;
te espero en los caminos
y te confundo a todas horas;
mientras estoy perdido
los niños me han dicho que lloras.
Y al final sólo envidia y ambición;
y ya sé que aunque busque
nunca encontraré.
Paso al ansia de vivir.


Cuando la pobreza entra por la puerta
el amor salta por la ventana
Bendeciré, sexta planta, puerta C.
En el ascensor mi vecinita huele bien.
La pobreza entra por la puerta,
el amor salta por la ventana.
Doña Foca va a la compra en zapatillas
hogar, comida y una cama.
Niños hambrientos, el abuelo nos dejó.
Ya no me besas nunca, ya no me amas.
Como voy a besarte, gorda y con bata.
En las paredes, estampas de la comunión,
jaulas con pájaros y una foto de mamá.
Otra vez sopa, caldo de sobre Sopicrem.
Tristes galletas del enano Catiplán.
La pobreza entra por la puerta,
el amor salta por la ventana.
Don Zapato lee el diario en el lavabo,
su mujer se llama Amparo.
Comida para perros, con vitaminas mil.
En la bodega dicen que no hay derecho,
con tanta celulitis, no es raro que si
la rutina entra por la puerta,
el amor salte por la ventana.
Doña Foca es una loca peligrosa,
tiene un pato en una palangana.
La pobreza entra por la puerta,
el amor salta por la ventana.
Don Zapato es un vejete espabilado,
se pasa el día en la cama.
La pobreza entra por la puerta,
el amor salta por la ventana.
Doña Foca es una loca peligrosa,
Tiene un pato en una palangana.
Las gallinas picotean la basura.
Celia es tan pequeña y siempre pide arroz.
El protector de los pobres algún juguete le dió.
Su madre la vio nacer sobre paja y cartón.
Casas con techos de latón y suelos de barro,
manchas grotescas de humedad por las goteras.
Perros y niños bajo un chaparrón.
Ventanas sin cristal, entra el vendaval.


Querida Milagros
Esta mañana al salir a patrullar,
hallamos muerto al soldado Adrián.
Como manda en reglamento
procedimos a buscar
los objetos que llevara
y sólo hallamos esta carta:
"Querida Milagros,
llevo seis días aquí.
Te echo de menos,
no puedo vivir sin ti.
He visto las explosiones
brillando a mi alrededor.
Tengo miedo, no lo oculto,
sólo me queda tu amor.
Por ahora la suerte me ha sonreído;
necesito verte, aquí no hay amigos;
no estaría de más
que alguien me explicara,
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.
Querida Milagros,
queda tanto por vivir...
Sería absurdo
dejarse la piel aquí.
Querida Milagros,
aún no he podido dormir.
Un sueño frío
me anuncia que llega el fin.
Cuando leas esta
carta háblales a las estrellas
desde que he llegado aquí
sólo he hablado con ellas.
He visto a los hombres
llorar como niños;
he visto a la muerte
como un ave extraña,
planear en silencio
sobre los caminos,
devorar a un sol
que es tuyo y es mío.
Querida Milagros,
llevo seis días aquí,
muchos han muerto,
casi todos morirán.
Querida Milagros,
me tengo que despedir,
siempre te quiere:
tu soldado Adrián".


¿Hay alguien ahí?
Esto es como una prisión
donde no hay nadie más que yo.
Miro hacia el exterior;
me pregunto que sucedió.
Ni luces, ni ruidos,
todo es muy extraño;
los coches vacíos,
¿qué ha pasado aquí?
Silencio, silencio,
sólo oscuridad...
y este silencio.
Es un cuento de terror,
son las ocho y no amaneció;
sólo sé que me dormí
y que hacía mucho calor.
No hay chicas, ni calles,
todo está desierto;
silencio, silencio...
vaya situación;
ni vivos, ni muertos,
sólo oscuridad...
y este silencio.
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Cines vacíos para mí;
barcos de vela para mí.
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Estoy llorando en el balcón...
mi erizo no regresó.
Miro hacia la oscuridad...
cosas raras pero nada más.
Ni luces, ni ruidos,
todo es muy extraño;
los coches vacíos,
¿qué ha pasado aquí?
Silencio, silencio,
sólo oscuridad...
y este silencio.
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Supermercados por vaciar.
Espárragos para cenar.
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Eo! ¿Hay alguien ahí?
Zapatos caros sin pagar.
Conservas para merendar...


Otra vez en casa
Es tan sencillo,
cuando vuelvo aquí...
princesa de los recuerdos
déjame olvidar que tengo miedo.
Eras la más bonita, cuando yo te conocí;
tú y la mujer pantera, solas en la oscuridad.
Es tan difícil continuar así;
princesa de los recuerdos,
ayúdame a seguir, ¡sin ti no puedo!
Después de muchos meses... en casa otra vez.
Barcos de guerra en los muelles
a punto para partir.
Las banderas llorarán
más allá del mar;
los hombres se destrozarán
con esa crueldad que nos da el cielo.
Adiós, amigo del alma,
no quiero volver jamás.
No quiero tener miedo
de que todo vuelva a empezar.
Después de muchos meses... en casa otra vez.
Barcos de guerra en los muelles
a punto para partir.
Los muchachos lucharán
más allá del mar.
Los hombres se destrozarán
con esa crueldad que les da el miedo.


No hay dinero para los chicos
Es la noche de la revuelta;
sube el mar hasta mi sector.
Siempre todo o nada,
nunca hay elección.
Han surgido brillantes líderes,
han temblado en el cielo gris.
Momentos fugaces;
ahora no están aquí.
Mira ese chaval
de la ciudad letal;
barrio de las paredes sucias
junto al puente del río Besós.
Se comercia con los deseos
y con la frustración.
Los chavales son los correos,
la última generación.
Te dicen "tú tranquilo",
todo se arreglará;
utilizan tu destino
y tú sin querer hablar.
Pasta gansa para fundirla;
por lo visto funciona así.
Yo he nacido pobre;
que "pecao" cometí.
Quizá no es así...
te cuento lo que ví:
casas tan altas como ataúdes,
ríos podridos por la ambición.
No hay dinero para los chicos;
sin dinero no saben que hacer;
eso es tan duro...
querer y no poder...
Nos manejan como ellos quieren,
sólo nos dejan sobrevivir,
necesitas dinero
para poder vivir.
Quizá no es así...
te cuento lo que ví:
casas tan altas como ataúdes,
ríos podridos por la ambición.
Se comercia con las banderas
y con la necesidad.
Vienen cuando no lo esperas,
dirigentes no faltarán.
Te dicen "tu tranquilo",
todo se arreglará;
utilizan tu destino.
Me tengo que desahogar.


Son cuatro días
Duerme la ciudad
y en un local oscuro junto al mar
está tocando un músico de jazz.
Miras hacia mí
y en tus ojos cansados puedo ver
que hay un nombre escrito de mujer.
De su guitarra se van notas de fuego;
los acordes de cristal, hacia la eternidad.
Viejas canciones de amor;
viejos poemas.
Entre el humo y el alcohol,
la noche sena a jazz.
Duerme la ciudad
y una muchacha negra entra en el bar.
Parece borracha
-a ver quién no lo está-.
Grita que los blancos huelen mal.
Años luz de soledad.
Recuérdame cuando me vaya.
Besa el mar la arena gris
y en la ciudad la noche canta.
Sentado en un rincón
mirando a dos gatos retozar.
Triste estampa ser rey de la creación.
Duerme la ciudad
y está tocando un músico de jazz.

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1985

Grabado en Estudios Aprilia, enero-febrero 1985
Grabaciones sonoras originales realizadas por PDI, 1985

(P) A título derivativo, EMI-ODEON, S.A., 1991
(P) Publicado por EMI-ODEON, S.A., 1991


Temas incluidos:



Letras:
Discos viejos, to por ahí tirao...