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2005

Editado por BMG en formato CD Single doble + DVD, 2005

Fabricado y distribuido por BMG Music Spain S.A.

Caja recopilatoria del disco y la gira "Para que no se duerman mis sentidos"


Contenido:


CD1 Singles y Sirocos

CD2 Canciones en directo

DVD Canciones en directo


Contenido ampliado:
   CD2 Canciones en directo
Navajas de Albacete
· Letra y Música: M. García
· Teatre Tívoli de Barcelona,
22/11/2004
En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
se sube por las paredes.
Angeles negros traían
pañuelos de agua y de nieve.
Angeles con grandes alas
de navajas de Albacete.
Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente,
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego,
carretera de la muerte.
El juez, con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
-Señores guardias civiles:
aquí paso lo de siempre.
Han muerto cuatro gitanos
y cinco cartagineses.
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ángeles negros volaban
por el aire de poniente.
Ángeles de largas trenzas
y corazones de aceite.


Sara
· Letra y Música: M. García
· Plaza de la Quintana de Santiago de Compostela,
20/07/2005
No es que el tiempo lo cure todo
pero puede ayudar.
Yo no supe cómo tratarte
no doy para más.
Sara, dulce, cuéntame el secreto azul
que se esconde en tus ojos tibios de animal;
secreto suave que he perseguido
tantas noches sobre tu piel.
Dilo con suavidad,
como hacías ayer,
dime cosas que yo
nunca pueda comprender.
Hubo un tiempo en que sin quererlo,
nos llegamos a odiar
como se odian dos animales
no dio para más.
Sara, dulce, cuéntame el sortilegio
que aprendiste de las aves del amanecer;
dame el filtro que bebías para amar.
Sara, Sara, dulce Sara
Sara, Sara, dulce Sara.
Secreto suave que he perseguido
tantas noches sobre tu piel;
sabes que sólo soy un salvaje
y que nunca he dado para más.
Sara, Sara, dulce Sara
Sara, Sara, dulce Sara.


La leyenda del tiempo
· Letra y Música: M. García
· Campo de futbol del Camí del Mig de Mataró,
26/07/2005
El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.
El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
Sobre la misma columna
abrazados sueño y tiempo.
Cruza el gemido del niño
la lengua rota del viejo.
Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.


Malva
· Letra y Música: M. García
· Pavelló Olimpic de Badalona,
14/10/2005
Malva, te quise tanto,
Malva, que da risa el pensarlo.
Malva, de amor lloré tanto
que podría caber en un saco de gatos.
Mis sueños son palomas mensajeras
que se pierden entre las antenas,
sobre la ciudad, y no vuelven jamás.
O regresan con una rama de olivo en el pico
y se quedan a esperar, junto a algún portal.
Tus sueños son redes de pescador.
Cortinas sobre puertas encaladas
con un ribete azul, (como tus ojeras)
Malva, por ellas supe,
Malva, que te estaba perdiendo.
Malva, te tuve tanto,
que podría caber en un saco lleno de gatos.
Los años que pasan sin ti son cerezas
de un cesto tejido de helechos.
Gorriones intrusos en un nido ajeno.
Y mi andar ya es tan lento,
que solo te siento muy de vez en cuando,
un instante, en el vértigo de alguna canción.
Y sueño con redes de pescador.
Cortinas sobre puertas encaladas
con un ribete azul, que son tus ojeras.
Malva, por ellas supe,
Malva, que te estaba perdiendo.
Malva, te tuve tanto,
que podría caber en un saco de gatos.
Te lloré como para rebasar mares.
Como para reflotar naves
que serán sólo astillas que descubrirán
buscadores de pecios tierra adentro.
En otras vidas, otros mundos vestidos de siglos,
vestidos de asfalto sobre lechos marinos,
sobre caracolas, fósiles y estelas,
en el siempre y en el nunca
de nuestro firmamento.
Malva, por ti lloré tanto
que podría llenar un cestillo de esparto.


En una playa calma
· Letra y Música: M. García
· Ciudad Deportiva de Segovia,
24/06/2005
Como el hombre de los hielos acechando
en la negrura de un bosque de coníferas
sentí, no sé por qué, congoja y soledad
aquella mañana de tormenta,
aquella mañana de tormenta.
Miraba cuadros que eran puertas cerradas,
recostado en un diván de hotel
de una ciudad del sur,
no sé en qué año, quizá en el noventa.
Conmigo mismo, a solas,
y sin saber darme descanso.
Si hubiera podido echar ancla
a resguardo de alguna playa calma.
En un florecer de inviernos
lejos del mar abierto,
varado de espaldas al alma
Más fue tan raudo el vuelo,
tan cambiante el señuelo,
tan rápida la batalla,
tan rápida la batalla
Salió el sol y fue peor.
Un viento negro arremolinando las adelfas
cuajaba mi ánimo espacial
y me lanzaba a navegar entre aerolitos
a través del ventanal con cortinajes.
A través del ventanal.
Como un hombre de los hielos
(un rudimentario arco y cuatro flechas)
alentado por la inexplicable
tentación de la existencia.
Volvió a encapotarse el cielo.
Como la vida. Luz, penumbra, luz.
Conmigo mismo, a solas
y sin saber darme descanso.
Si hubiera podido echar ancla
a resguardo de alguna playa calma.
En un florecer de inviernos
lejos del mar abierto,
varado de espaldas al alma
Más fue tan raudo el vuelo,
tan cambiante el señuelo,
tan rápida la batalla,
tan rápida la batalla
En la linde del bosque recostado
en mi melancolía instalado como para siempre.
Y a lo lejos la llanura amarilla
iluminada por un escueto sol de invernadero.
Sobre el asfalto,
el estrépito de la ciudad, latiendo.
Sobre el asfalto escuchaba,
hipnótica, tu voz diciendo:
no sigas sufriendo.


Ardió mi memoria
· Letra y Música: M. García
· Campo de fútbol de Salamanca,
9/09/2005
Yo vi a la mujer
de cabellos ondulados de sierpes
bajar corriendo por la ladera
hacia los llanos donde la fiesta silva.
Yo vi los brillos en el borde
de las copas durante aquella noche.
Yo vi a los hombres, dura piel morena,
en el temblor lejano del polvo de la pista.
Vi flotar herrumbre de rejones
en un instante que clava y se gira a mirarte.
Supe del metálico rugido de motores
en su efímera carrera
hacia el confín del horizonte,
Ardió mi memoria y el mundo bosque en llamas
calcinó despechos, traiciones, deslealtad.
Mentí y me mentiste
y me sentí caleidoscópico insecto:
Polvo y alas rotas en el temblor
de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes
me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Vi barbados hombres
cabalgar monstruos de acero rodantes,
anclar y resoplando morir
por unas horas al desmayo del sueño.
Vi luces, puertas entreabiertas al cerrarse,
escuché extraviadas risas;
murmullos, jadeos y el anuncio
de un día negro que nacía.
(Tormenta de mares de lágrimas).
Te vi flotar, herrumbre de rejones
en un instante que pasa y te giraste a mirarme.
Supe en tu quejido, carne insomne,
de mi efímera carrera
hacia el confín del horizonte
Ardió mi memoria y el mundo bosque en llamas
calcinó despechos, traiciones, deslealtad.
Mentí y me mentiste
y me sentí caleidoscópico insecto:
Polvo y alas rotas en el temblor
de una partícula de nada.
¿Por qué si no te pertenezco pienso en ti?
¿Por qué si no habitamos multitudes
me dejas solo?
¿Por qué si no te pertenezco estás en mi?
Ardió mi memoria y el mundo bosque en llamas,
ardió mi memoria


Fragua
· Letra y Música: M. García
· Plaza de toros de Gijón,
9/07/2005
Fragua de los cuatro vientos,
donde de celos forjabas,
para avivar mis desvelos,
ascuas, tizones y brasas.
Que por ti pené tanto
que en la pena perdido,
por el miedo a perderte,
perdí lo conseguido.
Ya no quiero tenerte
que no se tiene nada,
ni el reflejo en el agua,
ni el reflejo en el agua de la malcarada.
Fragua del herrero viejo,
el del mandil de buen cuero,
donde remachan los hombres
sus penas al vivo fuego.
Fragua de las cuatro botas,
de los cuatro caballeros,
donde remiendan los hombres
la herida de los adentros.
Que por ti pené tanto
que en la pena perdido,
por el miedo a perderte
perdí lo conseguido.
Que no me harás otra,
ni ningún desplante,
donde quieras irte,
allá Dios te ampare.
Ya no quiero tenerte
que no se tiene nada,
ni el reflejo en el agua,
ni el reflejo en el agua de la malcarada.
Y ahora cántame gitana, carita de limo fresco,
por si en tu risa encontrara
consuelo o lindo arabesco.


Serena barca
· Letra y Música: M. García
· Campo de fútbol de Macael,
1/10/2005
Fue en un Carnaval, Cádiz de la chirigota,
de manos que buscan el amor
en gotas de mistela.
Sobre las caderas de la noche marinera
al titilante brillo del vals del oleaje,
En la ensenada azul donde mi amada espera.
Que amurada a la espuma de gozo reverbera.
Serena barca, en la que rema mi reina,
reina de mares, de las finas dagas.
Serena barca, en la que reina mi amada.
Que brilla Cádiz, de mimbre y damajuanas.
Serena barca.
Fue en un carnaval de ese Cádiz chico,
azar de siemprevivas,
espejo de alondras en sus cielos
y patria, ese lugar
donde el espíritu apacenta entre sueños
engarzados en fenicias anclas,
o pueblos marineros.
O en un paisaje azul de pájaros y oteros.
Serena barca, en la que rema mi amada,
reina de mares de las finas dagas.
Serena barca, en la que reina mi amada.
Santa María, puerto de lindas damas.
Serena barca, en la que rema mi amada,
reina de mares de las finas dagas.


Con los hombres azules
· Letra y Música: M. García
· Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid,
28/10/2005
Sobre mis párpados vela
el gallo de la madrugada,
sobre el péndulo que la vigilia mueve.
Tus rotundas palabras, tu cortante gesto
son el gélido viento que silba
por las rendijas de mi pensamiento.
Y es tan grande la tristeza que hoy siento...
Aléjate espejismo del amor eterno,
sólo eres literaria veleidad.
Ni al peregrino das posada
ni al sediento agua
ni al que ansía saber muestras la verdad.
Detesto el tiempo, la ansiedad lamento.
Descansar sólo quiero, junto al calor del fuego,
Me amarro al momento, y lo único que poseo,
con los hombres azules irme al azul desierto.
Es lo que hoy deseo, y a ti te deseo
que de cascabeles, pífanos y timbales
se alegre tu camino.
Que nunca te sea adverso el destino.
Que encuentres en tu vida
amigos diáfanos y entretenidos.
Sobre mis párpados velas,
frágil ave de la madrugada.
Eres péndulo que en la vigilia hiere.
Tus cortantes palabras, tu rotundo gesto
son el gélido viento que silba
por las rendijas de mi pensamiento.
Y es tan honda la nostalgia que hoy siento...
Aléjate espejismo del amor eterno,
sólo eres literaria veleidad.
Ni al peregrino das posada
ni al sediento agua
ni al que ansía saber muestras la verdad.
Somete el tiempo apagará el lamento
bajo un límpido cielo al calor del fuego.
Me acojo el momento y lo único que deseo
es con los hombres azules
irme al azul desierto.
Es lo que hoy deseo.
Y a ti te deseo que encuentres tu camino.
Es lo que hoy te deseo y lo que hoy te escribo.


Carbón y ramas secas
· Letra y Música: M. García
· Plaza de toros de Gijón,
9/07/2005
Sírvete entretanto lo que te apetezca.
Redimirte quiero más sin sobresaltos.
Sobre los tejados se escapa la tarde,
humo de un cigarro que fuma Gardel.
En el dulce licor que me hiere salvaje,
en los garabatos que hago en el mantel.
Esperaré. Y si no vuelves,
bajo el olivo me quedaré dormido.
Esperaré, por si te pierdes,
saldrá la luna, fanalico encendido.
Te regalo mi capa, mi capa de color grana.
Mi triste sonrisa alzada en las ramas,
en los gallardetes, en las banderolas.
Yo te haré un vestido de un rojo amapola.
Nana del marinero nudo de antojos,
que nadie te amará tanto como yo.
Si ahora pudiese estar mirando tus ojos
iba a estar escribiendo aquí esta canción.
Esperaré. Y si no vuelves,
bajo el olivo me quedaré dormido,
y dormiré entre libros prohibidos.
Al olvido de un tiempo que añoro,
el que viví contigo.
Mi caballo negro yo te lo regalo.
Carbón, ramas secas al enamorado.
Perdonarte quiero más no tengo prisa.
Disculpa un momento, que me desenredo.
Sírvete entretanto, lo que te apetezca.
Redimirme quiero, más sin sobresaltos.
Tuyo es el triunfo sabor amargo
del seco fruto del desencanto.
Laurel del triunfo, sabor amargo
del seco fruto del desencanto.


Sobre el oscuro abismo
· Letra y Música: M. García
· Auditorio Palacio de Congresos Príncipe Felipe
de Oviedo, 25/10/2005
En los talles de las mujeres te complaces.
En cuadros antiguos y en herrumbrosas llaves.
En el pasar sereno del cometa
y en el cajón secreto de tu armario.
En la luz brillante de las olas.
En el oscuro abismo en que te meces.
De palabras viejas y antiguos verbos,
como el vino viejo que bebes,
es tu aroma seco de una vida larga.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Junto a las acacias de la orilla
de flores te disfrazas
Y como si todo fuese cierto te miras en el miedo.
Florecen las malvalocas en la selva de tu pelo,
mientras te bebes los días
como azúcar de caramelo.
Al refresco de lima, al refresco salvaje
que la vida se enreda como bolo de encaje.
Florecen las primaveras de risas y de aguaceros,
como florecen los campos
de la tierra que más quiero.
A tu lado mi vida va pasando discreta
entre los naranjos que yo tengo en mi vega.
En los talles de las mujeres te complaces
En los cuadros antiguos
y en las herrumbrosas llaves.
En el pasar secreto del cometa,
en el cajón secreto de tu armario.
De palabras viejas y antiguos verbos
como ese vino viejo que bebes
es tu aroma seco de una vida larga.
Es tu aroma en la vibrante luz de las olas.
Sobre el oscuro abismo en que te meces.
Sobre el oscuro abismo en que me mezco.


Solo un poco
· Letra y Música: M. García
· Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza,
10/10/2005
Los ojos son ventanas, portales,
lagrimales de un vagar terreno.
Guiños tiernos de animal herido,
lotos frescos en párpados abiertos.
Todos somos hijos del vaivén.
Cazador cazado, cálido gemido.
Heraldos dormidos de un trémulo roce,
barrera en el sonido, pájaros sin norte.
La risa es el torrente que
cuando cae alto reverbera el alma.
Cola de cometa en risa que arrebola,
que te dispersa eterno por instantes.
Todos somos hijos del vaivén.
Cazador cazado, cálido gemido.
Ventanas abiertas al relente de la noche,
centros de universos, muñecos de resortes.
Si es que sincero he de ser
y me escucháis,os contaré
que hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Si he de ser sincero,
hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Y hay tantos hoy en un instante,
Y hay tantos hoy en un instante...
Un pasado roto no es nada.
Al final te das cuenta de que
nunca estuvo entero del todo.
Tú sabes de los vaivenes del ánimo,
de lo deprisa que pasan los años,
del reptar de las obligaciones,
de lo poco que duran los momentos brillantes.
Todos somos hijos del vaivén.
Cazador cazado. Cálido gemido.
Heraldos dormidos de un trémulo roce,
barrera en el sonido, pájaro sin norte.
Si es que sincero he de ser
y me escucháis, os contaré
que hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Si he de ser sincero.
Hoy me siento un poco solo.
Sólo un poco.
Tú sabes que los días apenas nos dan
para un vivir apresurado.
Tú sabes que tuvimos alas,
que el presente ya es pasado,
Que se puede acampar al pie de las montañas
y hacer un fuego blanco junto a un lago.


Cuando yo quiera has de volver
· Letra y Música: Juan Gabriel
· Antiguo Cuartel de Artilleria de Lorca,
24/09/2005
Sigue diciendo por ahí
que ya no volverás conmigo,
que te olvidaste ya de mí,
que ya no somos ni amigos.
Engaña a todos que más da,
me importan poco tus mentiras.
Cuando yo quiera has de volver.
Cuando yo quiera has de volver
aunque tú digas lo que digas.
Cuando yo quiera has de volver
si todo está en que yo decida.
Cuando yo quiera has de volver,
pídele a dios que te lo diga.
Porque aunque trates de olvidar
nunca podrás porque tu vida
la tengo toda en mi poder
y si no has vuelto es porque
yo no he querido todavía.
Cuando yo quiera has de volver
no serás tú quien lo decida.
Cuando la gana a mí me de,
tú volveras cuando yo diga.
Porque aunque trates de olvidar
nunca podrás porque tu vida
la tengo toda en mi poder
y si no has vuelto es porque
yo no he querido todavia.


Juan sin Tierra
· Letra y Música: Jorge Saldaña
· Teatre Tívoli de Barcelona,
22/11/2004
Voy a cantar el corrido
de un hombre que fué a la guerra
anduvo en la sierra herido
para conquistar su tierra.
Lo conocí en la batalla,
siempre cantaba a la sera:
"el que es revolucionario
puede morir donde quiera".
El general nos decía:
"peleen con mucho valor,
les vamos a dar parcelas
cuando haya repartición".
Gritó Emiliano Zapata:
"Quiero tierra y libertad"
y el gobierno se reía
cuando lo iban a enterrar.
Vuela, vuela pajarito,
párate en aquella higuera,
que aquí se acaba el corrido
del mentado Juan sin tierra.


La media vuelta
· Letra y Música: José Alfredo Jiménez
· Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid,
28/10/2005
Te vas porque yo quiero que te vayas,
a la hora que yo quiera te detengo,
yo se que mi cariño te hace falta,
porque quieras o no, yo soy tu dueño.
Quiero que te vayas por el mundo
y quiero que conozcas mucha gente
yo quiero que te besen otros labios
para que me compares hoy como siempre.
Si encuentras otro amor que te comprenda
y sientes que te quiere mas que nadie
entonces yo daré la media vuelta
y me ire con el sol cuando muera la tarde,
entonces yo daré la media vuelta
y me ire con el sol cuando muera la tarde.
Quiero que te vayas por el mundo
y quiero que conozcas mucha gente
yo quiero que te besen otros labios
para que me compares hoy como siempre.
Si encuentras otro amor que te comprenda
y sientes que te quiere mas que nadie
entonces yo daré la media vuelta
y me ire con el sol cuando muera la tarde,
entonces yo daré la media vuelta
y me ire con el sol cuando muera la tarde.
Te vas porque yo quiero que te vayas.



Banda de directo en la gira 2004 - invierno 2005:
· Iñigo Goldaracena - bajo y coros
· Charly Sardá - batería
· Juan Carlos García - percusión, batería y coros
· Silvina Cabeza - percusión
· Nacho Lesko - teclados, acordeón y coros
· Pedro Javier González - guitarra española y acústica
· Javier Mas - guitarra acústica y eléctrica
· Eric de Wit - guitarra eléctrica
· Cecilia Burguera - violín
· Manolo García - voz

Banda de directo en la gira de verano 2005: · Iñigo Goldaracena - bajo y coros · Charly Sardá - batería · Juan Carlos García - percusión, batería y coros · Silvina Cabeza - percusión · Nacho Lesko - teclados, acordeón y coros · Pedro Javier González - guitarra española y acústica · Eric de Wit - guitarra eléctrica · Ricardo Marín - guitarra eléctrica, acústica y coros · Cecilia Burguera - violín · Manolo García - voz
No todo van a ser besos untados en miel...