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1999

Editado por BMG en formato CD Single, 1999

Fabricado y distribuido por BMG Music Spain S.A.

Caja de singles y maquetas extraídas principalmente del disco "Arena en los bolsillos"


Singles incluidos:


1. Pájaros de barro

2. Carbón y ramas secas

3. Zapatero

4. Como quien da un refresco

5. A San Fernando...

6. Sobre el oscuro abismo en que te meces


Contenido de los singles:
   Como quien da un refresco
Como quien da un refresco
· Letra y Música: M. García
· Tema extraído del disco "Arena en los bolsillos"
Me detengo en las miradas,
me escapo detrás.
Son como bandadas de grises palomas.
Azules, rojas, de todos los colores.
Sólo busco refrescar estos calores.
Me detengo en las miradas.
Con los ojos que me miran
me puedo escapar.
Sólo busco fijar esos vivos momentos.
Miradas limpias o pálidas miradas.
Sólo busco alegrarme la mañana.
Te confieso que no atino
a encontrar la calma.
Nada ansío más
y es lo que menos tengo.
Se va el alma silenciosa
por la ventana
detrás de algunos ojos azul sediento.
¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto.
Dame descanso
como quien da un refresco.
Tu mirada vuela. Vuela calma. Vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Tu mirada vuela. Vuela calma. Vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Me detengo en las miradas.
Me escapo detrás.
Busco en ese mar de miradas perdidas.
Azules, verdes, de todos los colores.
Son tan libres como libres son los hombres.
Me detengo en las miradas.
Que el amanecer me encuentra
siempre despierto.
Que me desvela el hambre que de ti tengo.
Se va el alma silenciosa
por la ventana.
Se va detrás del lucero de la mañana.
Dame descanso como quien da un cigarro.
Tu mirada vuela. Vuela negra. Vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Tu mirada vuela. Vuela negra. Vuela.
Es la flecha que hiere el tiempo.
Que lo detiene, que lo hace espeso.
Que lo detiene, que lo hace eterno.
Tu mirada.
Tu mirada.
Tu mirada.


Como quien da un refresco (directo)
· Letra y Música: M. García
· Grabada en directo en la Plaza de las Ventas
de Madrid el 24 de septiembre de 1998
Me detengo en las miradas,
me escapo detrás.
Son como bandadas de grises palomas.
Azules, rojas, de todos los colores.
Sólo busco refrescar estos calores.
Me detengo en las miradas.
Con los ojos que me miran
me puedo escapar.
Sólo busco fijar esos vivos momentos.
Miradas limpias o pálidas miradas.
Sólo busco alegrarme la mañana.
Te confieso que no atino
a encontrar la calma.
Nada ansío más
y es lo que menos tengo.
Se va el alma silenciosa
por la ventana
detrás de algunos ojos azul sediento.
¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto.
Dame descanso
como quien da un refresco.
Tu mirada vuela. Vuela calma. Vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Tu mirada vuela. Vuela calma. Vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Me detengo en las miradas.
Me escapo detrás.
Busco en ese mar de miradas perdidas.
Azules, verdes, de todos los colores.
Son tan libres como libres son los hombres.
Me detengo en las miradas.
Que el amanecer me encuentra
siempre despierto.
Que me desvela el hambre que de ti tengo.
Se va el alma silenciosa
por la ventana.
Se va detrás del lucero de la mañana.
Dame descanso como quien da un cigarro.
Tu mirada vuela. Vuela negra. Vuela.
En las calles es una flecha
que alivia el tiempo de los poetas.
Tu mirada vuela. Vuela negra. Vuela.
Es la flecha que hiere el tiempo.
Que lo detiene, que lo hace espeso.
Que lo detiene, que lo hace eterno.
Tu mirada.
Tu mirada.
Tu mirada.


La sombra de una palmera (maqueta)
· Letra: M. García
· Música: P.J. González - Nacho Lesko - M. García
· Grabada y mezclada por Pedro J. González en 1996
El calor que tú me has dado
no volvió en ningún momento.
No encontré otro mirlo blanco.
No lo hay bajo el firmamento.
Del vuelo de tus palomas,
del ala de tu sombrero,
me columpié en el alero
de los aires que te dabas.
Abanicos por pestañas
que cada vez que mirabas
se me doblaban las cañas
palitos de paragüero.
La sombra de una palmera
es alimento del alma.
Ahora que todo ha pasado,
neblina del sentimiento.
Añoranza de otro tiempo
que me honraba tu presencia
que fue tu amistad sincera,
desinteresada y cierta.
De la sombra,
sombra que yo amé.
De la sombra,
de la sombra que yo amé.
La sombra de tu palmera
me cobija, es un encuentro.
Con sus brazos me rodea,
me apacigua el sufrimiento.
Es un desierto de esperas,
de amaneceres ardientes,
de mañanas que florecen
como troncos de serpientes.
La sombra de una palmera
es alimento del alma.
Es un desierto de arena.
Ahora que todo ha pasado,
neblina del sentimiento.
De la sombra,
sombra que se fué.
De la sombra,
sombra que se fué.

No todo van a ser besos untados en miel...