
Sobre el oscuro abismo en que te meces
Sobre el oscuro abismo en que te meces
· Letra y Música: M. García
· Tema extraído del disco "Arena en los bolsillos"
En los talles de las mujeres te complaces.
En cuadros antiguos y en herrumbrosas llaves.
En el pasar sereno del cometa.
En el cajón secreto de tu armario.
En la luz vibrante de las olas.
En el oscuro abismo en que te meces.
De palabras viejas y antiguos verbos,
como el vino viejo que bebes,
es tu aroma seco de una vida larga.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Junto a las acacias de la orilla
de flores te disfrazas.
Y como si todo fuese cierto
te miras en el miedo.
Florecen las malvalocas
en la selva de tu pelo,
mientras te bebes los días
como azúcar caramelo.
Al refresco de lima,
al refresco salvaje
que la vida se enreda
como bolo de encaje.
Florecen las primaveras
de risas y de aguaceros,
como florecen los campos
de la tierra que más quiero.
A tu lado mi vida
va pasando discreta
entre los naranjos
que yo tengo en mi vega.
En los talles de las mujeres te complaces.
En los cuadros antiguos,
en las herrumbrosas llaves.
En el pasar sereno del cometa,
en el cajón secreto de tu armario.
De palabras viejas y antiguos verbos,
como ese vino viejo que bebes,
es tu aroma seco de una vida larga.
Es tu aroma en la vibrante luz de las olas.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Pepito Grillo canta
Sobre el oscuro abismo en que te meces
· Letra y Música: M. García
· Versión inédita
En los talles de las mujeres te complaces.
En cuadros antiguos, en herrumbrosas llaves.
En el pasar sereno del cometa.
En el cajón secreto de tu armario.
En la luz brillante de las olas.
En el oscuro abismo en que te meces.
De palabras viejas, antiguos verbos,
como el vino viejo que bebes,
es tu aroma seco de una vida larga.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Junto a las acacias de la orilla
de flores te disfrazas.
Y como si todo fuese cierto
te miras en el miedo.
Florecen las malvalocas
en la selva de tu pelo,
mientras te bebes los días
como azúcar caramelo.
Al refresco de lima,
al refresco salvaje
que la vida se enreda
como bolo de encaje.
Florecen las primaveras
de risas y de aguaceros,
como florecen los campos
de la tierra que más quiero.
A tu lado mi vida
va pasando discreta
entre los naranjos
que yo tengo en mi vega.
En los talles de las mujeres te complaces.
En los cuadros antiguos,
en las herrumbrosas llaves.
En el pasar sereno del cometa,
en el cajón secreto de tu armario.
De palabras viejas y antiguos verbos,
como ese vino viejo que bebes,
es tu aroma seco de una vida larga.
Es tu aroma en la vibrante luz de las olas.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Sobre el oscuro abismo en que te meces,
sobre el oscuro abismo en que me mezco.
Sobre el oscuro abismo...
Abre la puerta (directo)
· (Letra y Música: Jesus de la Rosa)
· Versión grabada en directo en el Palau de la Musica
de Barcelona el 26 de mayo de 1999.
Mezcla realizada por Manolo García en los estudios Pac
Yo quise subir al cielo para ver
y bajar hasta el infierno para comprender
qué motivo es el que me impide ver
dentro de tí, dentro de tí, dentro de tí.
Abre la puerta, niña,
que el día va a comenzar,
se mueren todos los sueños,
qué pena da despertar.
Por la mañana amanece
la vida y una ilusión,
deseos que se retuercen
muy dentro del corazón.
Soñaba que tú me querías,
soñaba que eso era verdad
que los luceros tenían
misterio para soñar.
Hay una fuente, niña,
que la llaman del amor,
donde bailan los luceros
y la luna con el sol.
Abre la puerta, niña,
que el día va a comenzar,
se mueren todos los sueños,
qué pena da despertar.
Por la mañana amanece
la vida y una ilusión,
deseos que se retuercen
muy dentro del corazón.
Soñaba que me querías,
soñaba que eso era verdad
que los luceros tenían
misterio para soñar.
Hay una puerta, niña,
que la llaman del amor,
donde bailan los luceros
y la luna con el sol.